Cosmética que retorna a lo natural.


Hecho en Antofagasta, hecho por Tamara Palacios:


La apertura de fronteras económicas por los modernos años 80 trajo consigo un sin número de milagrosas soluciones estéticas para la mujer, que por esos tiempos optaba a una escasa oferta de productos cosméticos destinados a mejorar su imagen y, las pocas importaciones que existían eran de un inalcanzable precio. A dos décadas, seguía multiplicándose el ingreso de la cosmética industrial, que prometía increíbles e instantáneas mejoras: pieles tersas, cabellos lisos, labios provocativos, adiós a las estrías y celulitis, entre otras prodigiosas fórmulas…

El tiempo irreversible continuaba su tic – tac, al igual que las pieles de las grandes consumidoras de productos de belleza, que miraban con desdén las recetas caseras de las abuelas. Abandonado había quedado el jabón de glicerina, los aceites de oliva y los pétalos de flores, hasta que en forma atomizada se abría un nicho con productos hipoalergénicos y biodegradables. Eran los primeros avistamientos del retorno a lo natural.

Y así lo visualizó Tamara Palacios, diseñadora gráfica perteneciente al último grupo de creativos de la Universidad José Santos Ossa de Antofagasta, quien puso la primera piedra con la micro empresa “Kreativa Natural” después que nació su hija Julieta. “Dejé de trabajar fuera de casa, y no podía quedarme quieta, tenía que buscar algo que hacer. Hice unos talleres de jabones naturales con una profesora que venía de Santiago y seguí haciendo cursos de cosmética natural. Como me gustó, empecé a hacer los productos para mí , luego a pedido para las amigas y hoy, a través de Facebook y exposiciones”, relató la también Licenciada en Educación.

La cosmética natural ha ganado muchísimos seguidores y clientes fieles, sobre todo por su cualidades terapéuticas y la conexión con la naturaleza. Ha rescatado las recetas caseras para levantar toda una industria abocada a lo ecológico y sustentable. Se fabrica libre de parabenos, sustancias químicas preservantes que desarrollan alergias, principalmente en las pieles sensibles y, además está exenta de siliconas, que forman capas que impiden la entrada de humedad a la piel, cerrando los poros.

La plataforma de Expo Nuevo Arte.


En noviembre del 2013 se lanzó la primera línea de cosmética de “Kreativa Natural” en la también naciente Expo Nuevo Arte, que dicho sea de paso, se ha convertido en un apoyo para los emprendedores respetuosos del ecosistema y la naturaleza, dando espacio a quienes estén comprometidos con esta forma de vida para mostrar sus creaciones.

“Cuando comencé los talleres de jabones naturales se abrió esta otra puerta, que tiene que ver con cremas, tónicos y la leche virginal. En Antofagasta hay muchas personas con problemas a la piel y sobre todo manchas, por lo que la idea fue muy bien recibida”, expresó.

Los productos que ofrece van desde jabones con esencia de melisa para relajación; leche virginal, tónico antiguo a base benjuí, glicerina natural y palo de rosas; gel de ducha; loción de maqui -fruto con alto poder antioxidante- y cremas de cacao. “Las materias primas que utilizo las adquiero en su gran mayoría en Santiago. Son aceites naturales, aceites de almendra, abejas y jojoba, rosa mosqueta y mantecas, entre otros”, detalló.

Tamara, quien también impartió clases de cosmética natural a un grupo de micro emprendedoras de Isla de Pascua, extendió su línea a quienes sufren de hinchazón de piernas y pies con cremas de romero y menta, que estimulan la circulación. También con champús de toronjil cuyano para la caída del cabello; lavanda para cabellos grasos y, caléndula para quienes sufren de psoriasis.

Los envases son originalmente pensados y sus terminaciones son únicas. Al respecto, y como dato anexo para los compradores, siempre es importante leer las etiquetas de los productos, que ojalá digan expresamente que están libres de colorantes y especias; sin derivados del petróleo; libres de sal y sin testeos en animales. Y, la tendencia dice que son más vanguardistas aquellos que se preocupan de utilizar papel y cartón ecológicos en sus envases.

Finalmente, cabe destacar que en Chile la producción de cosmética debe estar certificada por el Instituto de Salud Pública, existiendo pocas marcas –pero con aumento en la tendencia- acreditadas por organismos internacionales como Ecocert, que avala la trasparencia en los cosméticos orgánicos y/o el sello Cosmebio, que certifica el origen orgánico, transparencia y responsabilidad social del producto.


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