El gran Whisky: El Alma de todos los Licores


La figura del ejecutivo sexagenario en un clásico sillón mirando un atardecer con un vaso corto dando pequeños sorbos a un elixir color acaramelado, acompañado de un puro grande y macizo, el que sin duda es cubano y de un alto precio, es la imagen que a muchas personas se le viene a la cabeza cuando se habla de Whisky y sus consumidores. Pero en verdad, la tendencia ha cambiado. Cada vez son más los jóvenes que disfrutan de este trago de nobleza y tradición. Un ejemplo: cuando Lady Gaga da una entrevista, la hace con un vaso del irlandés Jameson en la mano e inmediatamente las ventas se incrementan.

Entre los años 50 y 60, Frank Sinatra definió a su fiel Jack Daniel’s (con el cual brindaba con su público en cada una de sus presentaciones) como “el néctar de los dioses”. Fue tanto su apego a este licor, que se dice que fue enterrado con una botella de éste y la destilería de Tennessee lanzó al mercado una variedad con su nombre a 150 dólares (90 mil pesos chilenos) cada botella.

Ernest Hemingway, acostumbraba a beber Whisky con un chorrito de limón y se refirió con cariño a este licor: “¿Qué puede calentar el alma fría y húmeda más que el Whisky?”.

Sean Connery, el más recordado James Bond, agradece su eterno buen aspecto al Whisky. Fue figura publicitaria del Bourbon Jim Beam, pero sus preferencias van por el lado del destilado de su tierra natal Escocia.

En un mercado que aumenta cada vez más, escoceses e irlandeses han hecho enormes esfuerzos para responder a la gran demanda del licor, y los adeptos buscan una mejor calidad, sin darle importancia al precio.

Según la revista Forbes el Whisky más caro es The Macallan 126 de 60 años de guarda, a un precio de 38 mil dólares (algo así como 22 millones de pesos chilenos). Ahora, si usted anda un poco corto por las fiestas que recién pasaron puede optar por el que está en tercer lugar, un Chivas Regal Royal Salute de 50 años a un módico precio de 10 mil dólares (6 millones de pesos chilenos). La variación de precios es enorme, porque pensemos que un Johnnie Walker etiqueta roja, parte desde los 9 mil pesos o un Jim Beam clásico se puede saborear por 8 mil pesos y, el más caro que se comercializa en el mercado chileno es el Ballantine’s de 30 años a 190 mil pesos.

Whisky, Bourbon y Whiskey


Un experto y gran conocedor de Whisky es Cristián Silva Rebollo, encargado de Negocios de la Importadora San Patrick, Zofri de Iquique. Nos comenta que cada día aumentan más los consumidores de este “espirituoso” –como se llama románticamente a los destilados-, “porque son capaces de llegar a lo más profundo de las personas y sacar su verdadera naturaleza interior, es decir un licor que toca y resalta nuestro espíritu”, explica Silva.

Un dato interesante: es normal que una persona diga que el mejor Bourbon es el Jack Daniel’s, sin embargo, no puede estar más equivocado y no porque carezca de una calidad superior. Cristián Silva nos comenta: “para que una bebida pueda ser llamada Bourbon, primero se debe elaborar en Kentucky y, Jack Daniel’s se destila en Tennessee, por lo que es un Whiskey y no un Bourbon; como sí lo es Jim , quizás el más reconocido por su posición en el mercado y su calidad. Pero ambos tienen características similares, se elaboran con el 51 por ciento de maíz como mínimo y no de cebada, como lo son los Whiskies tradicionales. Son añejados en barricas de roble nueva y por lo menos durante 2 años”.

Resumiendo, en Estados Unidos se elaboran dos categorías: los Bourbon y los Whiskeys (que por denominación de origen no se pueden llamar Whisky) a partir del maíz y ¿qué pasa con los tradicionales?, ¿dónde se destila el Whisky?

“Los países que actualmente elaboran este licor son Escocia – que es la cuna de éste- Irlanda, Canadá y Japón. Este producto se desarrolla con Malta y en el caso de Escocia usan la Turba, un pasto que utilizan para ahumar el cereal en el proceso de destilación. Se pueden encontrar más de 150 casas de destilación escocesas y cada una tiene su forma de trabajar, con características propias que van diferenciándose una de otras por el uso de la Turba”.

Llama la atención que Japón está dentro de los productores mundiales. Esta nación comenzó a producir desde 1870, pero no fue hasta 1924 que se formalizó la primera destilería, llamada hasta hoy “Yamazaki”. Es muy raro encontrar una botella en los mercados naturales de Chile, pero Jim Beam acaba de comprar la reconocida fábrica de Whisky Suntory, y gracias a ello es muy probable que pronto podamos adquirir en cualquier supermercado el estilo japonés.

Mil Maneras de Tomarlo


Para Cristián Silva no existe una manera ideal de tomar Whisky, la que vale es la que uno mejor disfrute. Nos dice al respecto: “Ya pasó el tiempo en el cual si alguien le agregaba una bebida cola al Whisky era mal tratado y acusado de “matar” el licor. Hoy, y en eso convergen productores, personas especializadas, sommelier o cualquier experto, dirán que los licores se deben disfrutar de manera personal y si alguien siente que es mejor con limón, que así sea. La tendencia de comer un plato de fondo acompañado de un destilado va en aumento, también el de disfrutar chocolates con una buena película (para eso recomiendo un Jameson, queda muy bueno). Si es con hielo, agua, frío a temperatura ambiente, que más da, lo importante es que el consumidor sea feliz y le pueda dar a su espíritu una experiencia de satisfacción y placer”.

La historia detrás de cada destilado es enorme, esta vez sólo echamos una mirada por algunos aspectos del Whisky. También gran historia tiene el Ron, que es el trago más consumido en Chile y que supera a nuestro tradicional pisco con creces. Asimismo, los distintos estilos de Vodkas que están saliendo al mercado, generan un mundo de procesos.

Para terminar, consultamos a Cristián Silva por qué un Whisky tiene más valor por su tiempo de guarda, contrariamente a lo que normalmente se piensa que es el tipo de bodegaje, la razón principal es: “como los destilados son alcoholes que se depositan en barricas de roble y otras maderas nobles, aún estén herméticas, la evaporación del producto es normal e inevitable, por lo que a medida que pasan los años va quedando menos líquido para el consumo y por su puesto que al ser limitado su precio aumenta. Esta gasificación que se pierde en el aire se le denomina como “Porción de los Ángeles” y es el pago de alcanzar el elixir perfecto”.


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