El romanticismo de coleccionar vinilos y tornamesas.


Por Patricio Iglesias, periodista y audiófilo


Para el periodista Patricio Iglesias Pizarro la música es la banda sonora de la vida. Así lo cree desde que era un niño, cuando en un viejo tornamesa escuchaba los LP que su mamá compraba en los años 70 y 80.

“Ella me pedía que los diera vuelta, para escuchar el otro lado y la verdad que era todo un gusto”, señala.

Este profesional, nacido en Antofagasta y que en 1997 se radicó en Iquique, siempre tuvo una atracción por la música rock. “Cuando era niño y después adolescente me gustaba mirar Magnetoscopio Musical. Muchos discos que hoy tengo son de grupos que aparecían en el programa. Después recuerdo en la señal Telenorte Canal 13 haber visto el Midnight Special de Pirincho Cárcamo y de ahí decidí comprar música. Primero fueron cassettes y después CD. Sin embargo fue una vez la visita a casa de un amigo en Antofagasta, a quien le habían regalado una tornamesa, que volví a interesarme por este formato. Después este amigo, Mauricio, me dijo que un primo suyo llegaba de Estados Unidos con cajas de discos”.

Fue así que compró vinilos de Rush, Led Zeppelin, Marillion y Vangelis. Luego adquirió de Supertramp y Charly García.

Por razones profesionales se trasladó a Iquique y “sin darme cuenta la colección se amplió. Hoy tengo más de 500 long play. Son discos usados en su mayoría, pero que conservan bien la carátula, el arte y el disco no está rayado. Tengo una colección que abarca desde Elvis hasta grupos como Genesis, Jethro Tull, The Beatles, The Rolling Stones y algunos grupos chilenos como Los Jaivas”. Esto lo complementa con música clásica, donde sus favoritos con Bach y Wagner.

Asegura que una persona puede hacer una colección recorriendo las ferias, tiendas de discos usados o a veces amigos que no saben qué hacer con estos trastos viejos.

“Mi recomendación es que si van a escuchar vinilos primero adquieran una buena tornamesa, usada o nueva. Las mejores son las de brazo en S y que se pueda regular el peso donde va la aguja”. A ello agrega un receiver que pueda tener la entrada Phono o en su defecto, adquirir un mixer donde se instale el tocadisco.

Advierte que este hobby puede ser caro al principio, en especial adquirir la tornamesa. Una nueva puede llegar a los 300 mil pesos, pero en los portales de internet hay de distintos valores y calidad. “Yo recomiendo, si quieren una tornamesa usada, las marcas Sony, Sansui, Technichs, Stanton y Audio Téchnica”. Es así que incluso se puede comprar una de óptimas condiciones en un rango que va de los 50 mil a cien mil pesos. “Hay que tomarlo como una inversión para darse un gusto, pues el sonido de un vinilo es amplio, se supone que es el más fiel del original, mejor que el CD o Mp3, aunque tenga esos sonidos conocidos como papas fritas, que se pueden aminorar limpiando el disco con agua y alcohol isopropílico”.

Hoy en el comercio hay tocadiscos para pasar el formato vinilo a digital. Sobre estas tornamesas considera que son buenas para introducirse en este mundo adquiriendo discos nuevos de fábrica. Pero para un sonido más elaborado “están marcas que son ya clásicas”.

RECOMENDACIONES


Para cuidar los vinilos, los de ayer y hoy, señala que es clave limpiarlos con un paño limpio de algodón antes de tocarlo en el tornamesa.

Las agujas de tornamesa se deben limpiar con un cepillo en seco. “Es recomendable adquirir cápsulas y agujas de calidad como Shure, Stanton… actualmente en el comercio, tanto en Iquique y Antofagasta hay tiendas donde se pueden adquirir. Y si no hay, está la alternativa de internet”.

Recalca que la gracia de un vinilo es que se puede escuchar un disco de más de 50. “Mi ejercicio mental es ese. Tengo unos LP que compré en Iquique en un remate y habían unos de 1950. La carátula tenía sellos de esa época que daban cuenta los impuestos que debían pagar. Al escucharlo es transportarte en el tiempo e imaginar quien era el propietario original, que hacía cuando escuchaba esa música”.


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