La experiencia del buceo autónomo en la región: Aguas Claras siempre para Antofagasta.


“Desde su nacimiento, el hombre lleva el peso de la gravedad sobre sus hombros. Está atornillado a la tierra. Pero el hombre no tiene más que hundirse bajo la superficie del mar y ser Libre”, Jacques Yves Cousteau, Explorador del Mar.
Qué se puede decir después de esa frase del más famoso buzo de la historia de la humanidad. Sólo entender el por qué son miles los que cada día se suman a buscar bajo de las aguas de los océanos una sensación nueva, el descubrir un mundo inmenso que se puebla de miles de especies que conviven en el gigantesco ecosistema submarino. Para sentir la experiencia del buceo hay que vivirla.

Como lo comentamos anteriormente en esta sección, nuestro país tiene 4 mil kilómetros de costa, no aprovecharlos con deportes relacionados al mar es una pérdida de espacio y oportunidades. Sin ir más allá las costas de Antofagasta son consideradas como la zona con las aguas más claras del país. Eduardo Arancibia, Instructor Principal autorizado por la Armada de Chile, de la empresa Sub-Aqua, nos comenta: “es increíble la calidad de las costas de Antofagasta para desarrollar este deporte, los extranjeros que llegan a bucear acá quedan maravillados con las diversas locaciones para esta práctica.”

Eduardo Arancibia, profesor de lenguaje, llegó a la Región de Antofagasta en 1977 a cursar en la universidad su profesión y ahí conoció a Gustavo Olguín, reconocido buzo mundialista, quien le enseñó caza submarina que se hace en apnea. Lo acercó al equipamiento, técnicas que este deporte requiere y desde entonces que no se ha salido del agua. Al pasar los años, comenzó con el buceo autónomo (que es el que se realiza con una botella de aire comprimido y que nos permite estar más tiempo sumergidos). “En todas las reuniones yo contaba mis historias, la gente se entusiasmaba y me solicitaban que les enseñara, fue cuando pensé que entre hacerlo gratis por amor al arte o cobrar por mi tiempo y recursos, preferí hacer las cosas bien, certificarme con la Armada y otorgar un curso completo que cumpla con todas las normas internacionales. Cualquier estudiante que haya terminado nuestro programa, obtiene una tarjeta que le permite bucear en cualquier parte del mundo”, comentó.

Primeras inmersiones

Hace unos años, era absolutamente prohibitivo tener acceso a un equipo de buceo autónomo y sólo se podía adquirir mediante importaciones o convenciendo a un extranjero buena voluntad, que vendiera sus pertenencias antes de volver a su tierra natal. Hoy la situación ha cambiado. Existen varias casas especializadas en el rubro e incluso las grandes tiendas venden con facilidades de pago equipos completos que pueden alcanzar la cifra de un millón de pesos. Los implementos básicos son: traje de neoprén, cinturón de pesos, chaleco compensador, aletas, máscara o visor, snorkel, botella de aire comprimido, regulador, profundímetro y reloj.

Pero como en todo, antes de comprar es mejor realizar el curso con expertos y ver si realmente continuará en la senda de este deporte náutico. “Tenemos un programa que contempla diez sesiones: tres teóricas y siete prácticas en el mar, con un valor de 250 mil pesos con todo el equipo incluido. El alumno sólo debe llegar con traje de baño y toalla. Los requisitos básicos son estar inscrito en la Armada de Chile, tener un certificado médico, una inducción de prevención de riesgos y firmar un compromiso que cuando realice este deporte no hará uso de drogas de cualquier tipo. Una vez concluida esta primera etapa, al nuevo buzo se le refuerza el uso del chaleco compensador (que es un inflable, tipo salvavidas, que nos permite regular la profundidad de acuerdo al aire que le inyectamos o sacamos). También la persona debe juntar horas bajo de mar para obtener una “Estrella”, que por ejemplo es el rango necesario para practicar en Isla de Pascua”.

“Sin duda que el poder sumergirse es una experiencia que no se puede describir con palabras, sólo se debe vivir. También es compatible con otros deportes como la actividad que Sub-Aqua ofrece al mercado del turismo, la cual comienza con una travesía en kayak hasta la isla Santa María, luego trekking alrededor de la misma, sigue con el traslado en zodiac a una zona privilegiada para hacer buceo y captura de dos jaibas, las que al final del día son preparadas para ser degustadas junto a un buen vino blanco y un espectacular atardecer de Antofagasta… Y a veces nos decimos que no hay nada que hacer en esta ciudad”, detalló.


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