Corporación Gen, Antofagasta: Constructores de Sueños


Blanca Gutiérrez, es matrona, tiene una mirada serena bajo unos onderos anteojos color azul, su hablar es tranquilo, de alguien que tiene experiencia en la vida. Como profesional debe haber ayudado a miles de madres a tener sus hijos, como voluntaria y socia fundadora, levantó con esfuerzo y sacrificio en sus peores momentos a la Corporación Gen. Blanca es tal vez el espíritu en persona de esta organización que hace 31 años en la antigua Estación Uribe inició una crianza de conejos angoras para hilarlos y confeccionar chalecos; luego vino una plantación experimental de jojoba y nuevos proyectos que sus socios iban proponiendo a medida que crecían junto con la construcción del sueño.

En esos tiempos se hablaba de energía solar, de cultivos hidropónicos, de optimizar los recursos hídricos para árboles y flores, una revolución total de conceptos que recién hoy se hacen comunes -gracias a la globalización de las comunicaciones- en las personas normales. Hoy muchos conversamos de que podemos desconectarnos del empalme eléctrico y alimentar nuestras necesidades de energía sólo con los rayos solares, mientras que estos colonizadores del desierto ya lo pensaban hace tres décadas.

Blanca Gutiérrez, nos comenta de su visión y sobre un gran cartel que tiene la consigna “Estamos Construyendo un Sueño”: “mi gran deseo y por el que he luchado por tanto tiempo es sin duda que este espacio no muera, que siga creciendo, que continúe siendo visitado, que la gente pueda aprender algo, que sienta de alguna manera la experiencia de vida en el “campo”, aún estando en pleno desierto de Atacama”. Blanca vive en Gen desde el 2006, año que comenzó la construcción de su casa, así que ya es parte de la población estable de la corporación, viajando muy pocas veces a Antofagasta. También participa activamente como tesorera del grupo y es sin duda la persona que más experiencia tiene en la mantención de las plantas del oasis; fue ella que aprendiendo en el hacer y errar ha logrado que la vegetación crezca de forma considerable todos los años.

Hoy Gen es un espacio donde cada rincón denota una historia: diversos quinchos reciben a los visitantes que pueden preparar y degustar un asado a la sombra de un árbol y quizás descansar en un hamaca después de la sobremesa; los niños tienen la posibilidad de recorrer todos los lugares que se transforman en una nueva aventura o tal vez visitar la plantación de hortalizas a cargo de dos familias bolivianas, cuyas siembras son una escuela del cultivo abierta a toda la comunidad.

Gen ya lleva once vendimias de sus parronales, una fiesta que cada año trae más gente que quiere participar de una fiesta tradicional del campo puesta en la mitad del desierto. Como ellos dicen: tal vez las parras no están con los cuidados de los grandes viñedos, pero tienen todo el corazón y el alma de nuestra gente en 400 kilos de producción.

Sangre Joven.

Los 24 socios de la corporación con el fin de mantener las instalaciones en funcionamiento en forma ordenada y sustentable, deciden confiar en el arquitecto de 35 años Carlos Contreras como Administrador General quien en sus primeras palabras quiere dejar en claro que la corporación quiere aportar al desarrollo social de la ciudad: “Gen no es un organismo que busque lucrar, pero sí pedimos un aporte voluntario a quienes llegan a visitarnos y a quedarse un rato –lo que puede consignar que muchos digan que nos llenamos los bolsillos de dinero- queremos generar un espacio donde la gente pueda venir a aprender, ya sea de la tierra, el cuidado del medio ambiente y de que los proyectos que actualmente se llevan a cabo. Queremos usar la Sala Gen – aportada por Anglo American – para realizar talleres y cursos que estén relacionados con nuestro que hacer diario. También, estamos construyendo puentes para que la gente que quiera colaborar o que quiera desarrollar una actividad que aporte a la comunidad, a través de nosotros tenga un espacio para hacerlo. Hoy nos interesan personas con compromiso social que entienda el espíritu de Gen”.

Según Contreras las visitas aumentan un 25% todos los años, actualmente ya están recibiendo reservaciones para fiesta de fin de año o paseos de cursos y en estos momentos se están preparando para las Fiestas Patrias, ya que en septiembre del 2013 sobrepasaron la capacidad de las instalaciones. “Queremos que la gente se sienta cómoda cada vez que disfruta de este espacio, estamos en constantes mejoras para recibir más gente, pero como no somos una entidad con fines de lucro podemos avanzar más despacio y sin presiones, tal vez por eso no hacemos publicidad, ya que si la hiciéramos llegaría aún más personas y no tendríamos espacios para atenderlas como corresponde”.

Sin duda, para muchos la Corporación Gen es un espacio donde unos locos plantaron unos árboles y creyeron que podían tener vida en el desierto. Al visitar el espacio, podemos decir a ciencia cierta que los locos cumplieron su tarea, sin lucrarse, sin esperar más de lo que pudieran colaborar empresas y personas; sin más ambiciones que dejar un legado a la ciudad y que les dé un arraigo a sus habitantes que cada día más abandonan nuestra zona; un lugar donde tal vez comience el turismo del desierto, a 300 kilómetros de San Pedro, un oasis de sueños y esperanza de 24 visionarios socios.


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