El verdadero Picnic


En otoño cuando el mar aún no es muy cálido y los atardeceres nos llenan de cielos de colores, anunciando que el inicio del solsticio ha comenzado, es también el comienzo de una época ideal para acercarnos desde otro punto de vista a las playas y hacer junto a nuestros seres queridos un picnic.

Primero contestemos una pregunta básica: ¿qué es un picnic?. La etimología del término inglés procede del francés piquenique, que junta el vocablo piquer, que entre otras cosas, significa “picotear, picotazo o picar”; y niquer que se refiere a “pequeñez, insignificancia”. Por tanto, picnic, es una comida de pequeñas o delicadas porciones, pero su significado más extendido es comer al aire libre con fines recreativos. El término se comenzó a usar comúnmente a partir del 1800, pero existen cartas de 1748, del Conde de Chesterfield, Philip Stanhope (1694 – 1773) utilizando ya el vocablo. Finalmente, cuando se popularizó en la lengua inglesa el uso de picnic traspasó las fronteras idiomáticas.

Ahora, la segunda pregunta que se viene a la mente es: ¿cómo se hace un picnic?. Para responder usaremos tres tópicos principales: locación, alimentación e implementación.

Locación

Buscar un lugar ideal para un picnic en la playa no es tarea tan fácil, como si se pudiese realizar en el campo. En el sur del país instalarse bajo la sombra de un árbol es tarea simple de cumplir. En nuestro litoral es muy difícil (por no decir imposible) que encontremos un refugio natural que nos proteja del sol, así que es recomendable salir en las últimas horas de la tarde y esperar que nos toque una buena pintura con el ocultamiento del astro en el horizonte.

Debemos buscar un lugar donde la arena esté relativamente limpia y nivelada, donde la noche anterior no haya sido usada como bar de cervezas en botellas o en latas, ya que seguro estará lleno de colillas de cigarrillos y vidrios quebrados, los cuales son peligrosos para nuestros niños, sobre todo por que lo primero que hacen es sacarse los zapatos para correr por la arena y buscar alguna posibilidad de mojarse los pies.

Cuando estamos en esta búsqueda nos daremos cuenta que teniendo tantos kilómetros de costa es complicado encontrar una locación donde no se encuentren tirados sin ningún descaro: pañales usados, cigarros apagados, heces -por mil- de perros, una gaviota muerta, los restos carbonizados de una fogata, botellas y más vidrios, preservativos, toallas higiénicas, más colillas (uno piensa que no las botan, que se reproducen), cáscaras de melón y sandía del verano pasado, cuescos de duraznos disecado, receptáculos de basuras con semanas sin recoger, huesos de pollo, papeles de todos los tipos y usos. Podríamos seguir largamente esta lista pero fueron nombrados los más comunes.

De tener suerte y haber sorteado con éxito la misión de encontrar un lugar apto podemos pasar al segundo criterio.

Alimentación

Como lo señalamos anteriormente en la definición de picnic, la comida debe ser porciones pequeñas o fáciles de comer con la mano, que sea algo especial, distinto a lo que se acostumbra a comer habitualmente. Entonces debemos descartar derechamente el trutro de pollo con arroz en un “tapperware”, que está frío y es mucho más cómodo comerlo en la intimidad de la casa, aunque la razón sea: “es que quedó del almuerzo…”. Recuerde prepare: “algo especial”.

Podemos considerar llevar unos sandwiches de queso y jamón, ya preparados porque no hay peor picnic donde se deban armar los bocadillos in situ. También las frutas porcionadas, peladas y cortadas son una buena idea (evitemos llevar la sandía entera para no dejar ni pepas ni cáscaras botadas). El uso de quesos de distintas texturas y sabores serán agradecidos por los comensales. Una tartaleta o un queque con frutas. El huevo duro, que esté listo para comer sin tener que limpiar su corteza. Para beber pueden ser infusiones, como un buen café, té con aromatizantes, una copa de vino o cerveza (todo moderado, recuerde: “delicadas porciones”, no es un carrete), por supuesto agua y gaseosas también son aceptadas. Si nuestro menú está definido y preparado podemos pasar al tercer tópico.

Implementación

Un error común es confundir picnic con camping, es decir llevar toldos que demoran tres horas en armar siguiendo las instrucciones en chino, las famosas mesitas plegables, asientos de las más varias formas, llevar una carpa para unas horas, ¿no será mucho?; parrillas de piso (que ensucian la arena con los restos de carbón). Y por favor, no por tener un camión a disposición debe llevar el comedor de la casa y la cocina para calentar el tecito.

Los implementos son básicamente tres: una cesta, una manta y una bolsa de basura, podría ser un cuarto recipiente para llevar bebidas al hielo.

En la cesta, que puede ser cualquier caja que nos sirva para almacenar, llevaremos nuestros bocados, vasos, platos, bandejas pequeñas y servilletas. Evitar poner cuchillos o servicios, debemos recordar que todo debe estar listo para servir.

La manta, debe ser elegida con gusto, tiene que ser una que al colocarla en el suelo sus colores y texturas nos inviten a sentarnos a compartir, por lo tanto descartar el poncho de lanas grises que nadie usa, la frazada con hoyos, también. No porque tengamos que ponerla en el suelo ésta debe ser vieja y fea, al contrario debe ser la más atractiva que tengamos a mano.

Es evidente que al terminar debemos botar todos los desperdicios en nuestra bolsa de basura, no dejar ningún rastro de haber usado el espacio y finalmente llevárnosla a casa. No dejarla en los receptáculos que existen por ahí, los perros lo voltean y desparraman la basura o, pueden pasar meses sin que algún camión municipal la retire como corresponde.

Finalmente, disfrute del entorno del norte y sus playas, apueste por la entretención al aire libre junto a sus niños, visite siempre un nuevo lugar y verá como se sorprenderá. Es muy importante que cuando se retire debe parecer que nunca estuvo ahí, la familia que vendrá al día siguiente se lo agradecerá.


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